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jueves, 4 de febrero de 2016

Peñalara

Se acabaron las vacaciones blogueras. Después de algo más de un mes sin subir ninguna entrada tras finalizar el proyecto 3 6 5, retomo con más tranquilidad la publicación de posts.

Este fin de semana tuve que ir a Madrid y aproveché para subir al Peñalara. Al estar tan cerca de Madrid y no presentar por su ruta normal dificultades reseñables, hace que intenten su cumbre muchas personas sin equipamiento y/o conocimientos sobre montaña invernal.

Este sábado no había hielo, y objetivamente el riesgo era bajo, pero las condiciones pueden cambiar en cualquier momento y esa es la causa de que todos los años muera gente intentando su ascenso.

Con 2.428 metros es el techo de la provincia madrileña. Lo ideal es, si las condiciones lo permiten, hacer una ruta circular pasando también por el Risco de los Claveles. Además vi algunas canales con muy buena pinta, así que eso queda pendiente para la próxima vez que me acerque por aquí.


domingo, 6 de abril de 2014

Circular en el Monte Pindo

Hoy por la mañana había quedado con Álvaro para subir a la Moa. El día amaneció fatal, pero las ganas de pasear por la montaña pudieron más que la pereza y salimos hacia el Monte Pindo.

Es una ruta espectacular, pero el día, cerrado de niebla, le dio el mismo tono que a todas las fotos: gris plomizo. Hoy puse a prueba la G1X. Todo el camino fue lloviendo intermitentemente, así que ahora sabré si de verdad su cuerpo está tan protegido como publicitan.

Acostumbrado a subir y bajar por la misma ruta, esta vez me apetecía cambiar y le propuse a Álvaro hacer los 9 kilómetros de la circular que sube hasta el Peñafiel, pasa por la Casa da Xoana y enlaza con la ruta que sube desde el Pindo, para después bajar por la ruta que parte del pueblo de Fieiro.

El valle que discurre paralelo al rego Caldeiras, está muy encajonado. Supongo que el incendio de este verano debió alcanzar temperaturas descomunales, porque hay zonas donde los árboles están literalmente carbonizados.

Incluso hay zonas en las que parece que los árboles hubiesen estallado, arrancados de cuajo por la mitad de su tronco.

Es una zona muy triste, silenciosa, sin los habituales cantos de los pájaros, que supongo tardarán en volver a esta zona.

Al estar lloviendo, el agua discurría por todas partes.

Lo que no se perdió son las formas que el tiempo fue grabando en las rocas.

Por momentos el camino desaparecía, pero no es difícil orientarse, porque el valle discurre muy encajonado.

Además, como casi no hay vegetación, es fácil avanzar.

Pronto llegamos al collado que nos permite pasar al otro lado del macizo.

Las vistas impresionantes. Podemos ver al fondo cómo ... bueno vale, el día era una P. M., pero andar por la montaña con niebla también tiene su encanto. 

Y en un macizo tan pequeño, aunque de vez en cuando pierdas el camino, siempre encuentras cómo orientarte.

Del otro lado, las cosas no están mejor, y el incendio se llevó por delante los pocos árboles que había.

Bajamos un poco por la ruta que llega del Pindo para ver éste gigante de piedra.

Aquí arreció la lluvia, así que apagué la cámara hasta que llegamos a la última subida.

A nuestros pies la nada.

Y delante, el vértice geodésico.

Sí foto, sí cumbre. Aunque poco más y salimos volando.

Es la primera vez que sube, así que ahora ya tiene una excusa para volver: disfrutar de las vistas que hay desde esta cima.

Al bajar nos encontramos con unas clientas. 

No es que las reconozca, pero  como me he encontrado alguna vez con su dueño mientras pastan en este prado...

Y para acabar, una duda: cómo se puede ser tan rematadamente imbécil como para emplear tu tiempo en cargar unas ventanas, meter el coche por un camino destartalado y abandonarlas en medio del monte, en vez de coger el teléfono y llamar al Concello para que vengan a buscarlas gratis a tu casa?. Repito: ¿cómo se puede ser tan imbécil?

jueves, 15 de abril de 2010

La primavera la sangre altera…

y no sólo la humana; si no que se lo digan a las vacas, que no me dejan tiempo libre, y el poco que tengo, se lo dedico a la Administración del Estado y sus secuaces, salvo que haya baño, en cuyo caso la Agencia Tributaria puede esperar… que el plazo acaba el día 20.

El problema es el platazo que hay los dos últimos días, cada vez que paso por la costa, en vez de ver el mar me parece estar viendo el lago Titicaca.

Así que acudo a alguna foto de archivo para actualizar el blog; como esta pano casera, a partir de tres fotos en papel, escaneadas. La tomé desde la cumbre de Peña Ubiña (2417 m) en una preciosa mañana de primavera.

Pano Ubiña

miércoles, 20 de enero de 2010

Ascensión a la Moa

Como mi rodilla sigue sin dar signos de recuperación, aprovecho la excusa de subir alguna ruta sencilla al blog para recordar las sensaciones que siempre me dio la montaña. No es fácil explicarlo, simplemente no hay nada que me llene como lo hace la montaña.

Esta ruta es de marzo del 2008. Es el monte al que subía con frecuencia para entrenar por ser el único con cierto desnivel que está al lado de casa. No cambié el texto de cuando la publiqué en Mendiak.net, por lo que hay algún anacronismo respecto a la actualidad.  Espero que os guste.

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A Moa

Altura: 627 m Desnivel: 622 m Desnivel Acumulado: 635 m

Distancia: 6 Km Duración: 3,5 horas Dificultad: Muy Fácil

Introducción

El macizo del Pindo está situado en la Costa da Morte. Desde Fisterra se observa muy bien toda la imponente mole mirando hacia el Este desde la carretera que lleva al faro.

Es una zona de alto valor arqueológico, con muchos petroglifos, aunque está totalmente olvidada. Hace unos días encontraron restos de cerámica de la Edad de Bronce en una cueva, totalmente a la vista, por parte de un grupo de espeleólogos. Cogieron los restos, de aproximadamente 4.000 años de antigüedad y los entregaron ellos mismos en el Museo Arqueológico de San Antón, en Coruña.


Mapas Orientativos

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Descripción detallada:

La ruta comienza en el pueblo de O Pindo, en una de las pocas zonas que se salvaron de los incendios del 2006 en toda esta zona, por lo que los primeros pasos son en un entorno muy agradable.

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La ruta va ascendiendo lentamente. Al principio la senda está muy bien delimitada. Es imposible perderse aunque se intente.

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Pronto alcanzamos zonas quemadas, ya han pasado casi dos años y el monte bajo se va recuperando, pero los árboles tardarán muchos años. Al fondo, entre las ramas, ya se ve el cabo Fisterra.

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Poco después ya distinguimos el cabo Fisterra con claridad.

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En esta zona hay los restos de un castillo del siglo X, el Castelo de San Xurxo. Las peñas que se ven al fondo lo parecen, pero no lo son, del castillo solo quedan unas piedras amontonadas.

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Haría falta una figura humana como referencia para darse cuenta del tamaño de estos bloques. clip_image018

Durante la ascensión me voy encontrando con multitud de piedras que, buscando el ángulo adecuado, permiten reconocer cantidad de figuras.

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A veces, el camino se pierde entre tantos bloques, pero es fácil seguir la zona más pisada.

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Y en caso de duda, siempre aparece algún jito, en ocasiones, solo 1 ó 2 piedras colocadas sobre algún bloque.

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El camino nunca se empina mucho. Más bien vas subiendo escaleras todo el tiempo.

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Voy ganando altura. En el horizonte, el frente que entra hoy por la tarde y que me jode el finde. Aquí no hace falta el “hombre del tiempo”, basta asomarse a la ventana y ya ves lo que viene.

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Las piedras forman cientos de figuras. Hay decenas de figura antropomorfas, sobre todo en otra zona del macizo, el Penafiel, donde hay que trepar para llegar arriba, con unas vistas impresionantes sobre el río Xallas, donde estaba la única desembocadura de un río europeo en el Atlántico en forma de cascada y que está cortada por un embalse. De todas formas, en años lluviosos, en invierno tienen que abrir las compuertas totalmente, y entonces el espectáculo es grandioso.

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En ocasiones, el paisaje es caótico.

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Aquí vemos un montón de piedras que bloquean el camino. La intención es que no pasen los caballos salvajes que abundan en la zona, aunque desde los incendios, suelen moverse por zonas que fueron más respetadas por el fuego.

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Más piedras.

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Non atopo o xeito de perdoar ó fillo de puta que prendiu lume (¿Se entiende, no?)

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En este pequeño valle hay unos humedales en donde se extraía Wolframio. Todavía quedan resto de algunas instalaciones muy rudimentarias.

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Vistas hacia el Norte. En las cuerdas de los montes adyacentes, cientos de molinos de viento.

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La cámara es una compacta de 4 MB, con el zoom jodido, por lo que en casa pruebo a cambiar algo los encuadres, o crear alguna pano con el Photoshop.

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Ya nos acercamos a la cumbre. Sólo quedan unos metros.

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Pero sigo viendo piedras.

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La cumbre es una mole inmensa de granito.

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Mirando hacia el Oeste, vemos Fisterra.

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Mirando hacia el Sur, la playa de Carnota, la más larga de Galicia, con 5 Km de arena de punta a punta.

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Hasta la próxima