martes, 26 de febrero de 2013

Historia en 3D

En el ayuntamiento de Hannover  hay unas maquetas a escala de la ciudad en distintas épocas. La primera corresponde a 1.689, cuando no era más que una pequeña ciudad organizada en torno a una iglesia que en la actualidad es de culto protestante (precisamente la que sale en el post anterior a éste).

Collage maqueta 1

La siguiente representa a la ciudad en 1939, antes de sufrir las consecuencias de la II Guerra Mundial.

Collage maqueta 4

La tercera es en 1945, después de los bombardeos aliados. No hay explicación alguna, solamente las maquetas, pero realmente impresiona ver el estado en el que quedó la ciudad.

Collage maqueta 2

Cada uno puede extraer la conclusión que le parezca, para mí es un recordatorio de cómo en el siglo XX aparecieron líderes que lograron el apoyo de millones de personas con un discurso basado en la supremacía de su propio grupo respecto a otros e intentaron reconfigurar la humanidad. En el caso de Hitler, influido por la peor versión de un darwinismo social extremo, buscaba el predominio de la raza aria frente a las demás, pero hubo otras atrocidades cometidas en el siglo pasado, como cuando en nombre del marxismo y su lucha de clases, en la Unión Soviética, Lenin y Stalin exterminaron a los kuláks (campesinos burgueses) al considerarlos enemigos en la lucha del proletariado,  o cuando en la Revolución Cultural China de Mao se torturó  y asesinó a profesores, terratenientes y campesinos ricos, o en Camboya, cuando los Jemeres Rojos de Pol Pot exterminaron a personas por el mero hecho de ser cultas.  Todas tienen en común la presencia de lideres carismáticos que, en épocas de crisis, fueron capaces de aglutinar el poder suficiente para desarrollar su intención de transformar la humanidad lo más rápidamente posible.

Maqueta 2

Pero ni la creencia en que el individuo nace con unos condicionantes genéticos que provocan que unas personas tengan unas capacidades superiores a otras, ni la idea de una mente sin estructura innata sino formada mediante la interacción con la sociedad, son culpables de las atrocidades que se cometieron en su nombre. Ambas ideas son opuestas y, sin embargo, en nombre de ambas el resultado fue un genocidio. Por ello el mejor camino posible para la humanidad no está en la búsqueda del predominio de tu propio grupo frente a los otros grupos y, como esa tendencia la llevamos en los genes, hace falta una mente abierta que nos permita comprender los prejuicios que nos rodean y facilite la aceptación de aquellos que no piensan como nosotros.  Ojalá la próxima generación tenga esto más claro que nosotros.

Maqueta 1