jueves, 27 de febrero de 2014

O Camiño dos Faros: de Malpica a Niñóns

Comienza la III edición del Camiño dos Faros. Con esta etapa inicia su actividad la recién creada Asociación O Camiño dos Faros y ya no son los 23 caminantes de la primera vez que se hizo el itinerario de forma pública.

Esta vez están inscritas casi 500 personas y es evidente que la responsabilidad que sienten los trasnos por que todo salga bien es mucho mayor. 

Al final fuimos 426 participantes los que arrancamos en el "km 0", desde el puerto de Malpica.

Qué bien resistió el temporal este mural que pintó Veronika. Los trasnos no se dejan vencer ni en pintura.

En la mochila hay quien lleva de todo, y quien solo encuentra sitio para lo importante.

Estamos en la primera parte de la ruta y vamos viendo las Islas Sisargas todo el tiempo. Esta vez el cielo está encapotado, ¿quién será el desencapotador que lo desencapote?, etc etc

Al faro de las islas todavía no llegamos, pero todo se andará navegará.

En esta etapa el sendero apenas se aleja de la costa...

...así que a nuestra derecha casi siempre está el mar.

Mientras la mayoría busca un recuerdo con un precioso mar de fondo, siempre hay quien busca otra imagen. 

Mejor dicho, quienes buscamos otra imagen. Durante el día, además de paisajes y detalles, también me gusta fotografiar caminantes, muchas de esas fotos van al Facebook, al álbum de la etapa del Camiño dos Faros y alguna la subo al blog. Si alguien no quiere aparecer, no tiene más que decírmelo y retiro la foto.

Al principio los grupos son grandes, pero los distintos ritmos hacen que nos vayamos distanciando.

Haciéndose cada vez grupos más pequeños.

Seguimos teniendo el mar a nuestra derecha y el sendero por momentos se hace muy cómodo.

Pero es un espejismo, la lluvia de estos últimos meses dejó el camino encharcado y hay que buscar alternativas.

No me gusta nada dar consejos, pero esto no es un consejo, es algo de sentido común: lleva botas de montaña o, al menos, de senderismo: llevarás el tobillo protegido, podrás pisar sin miedo a que cada dos pasos en uno te entre agua y, sobre todo, no resbalarás en las rocas en los pasos comprometidos.

El día comienza a cambiar en su tono de luz. El sol, esa esfera luminosa que ya casi habíamos olvidado lucha por asomarse.

No sé cuantos regatos cruzamos, pero más de diez, seguro.

A estas alturas, el hambre empezaba a apretar y algunos cayeron en una tentación tan a la vista que las barras menguaron misteriosamente.

Llegamos a la playa de Beo, la primera parada de reavituallamiento...

..que aprovechamos para hablar de cualquier cosa, bueno, para hablar de fotografía.

Los paisajes son tan espectaculares que hasta lo perros disfrutan contemplándolos.

Llovió mucho, es verdad, pero es que tanto verde  no puede  salir gratis.

A estas alturas del trayecto ya se pueden encontrar momentos para la soledad.

 Aunque no te puedes confiar.

Siempre habrá por ahí algún fotógrafo para pillarte.

Cuando vengas a la ruta, puedes convertirla en una carrera a ver si llegas antes de tal hora, puedes pasar por maravillosos paisajes y ni detenerte a mirarlos, puedes pasar de largo del Bar O Xan y no pararte a disfrutar de unos callos que nos tenían preparados; claro que puedes hacerlo, eres libre de tomar esa decisión, pero el espíritu trasno no es solamente realizar un ruta de senderismo.

Se trata de no tener prisa por acabar, que el paisaje se disfruta más en compañía y conocer gente también es enriquecedor.

Adivina adivinanza: ¿quién sujeta siempre así la botella? 

Por cierto, los Hijos de Rivera ya pueden tener un detalle con los trasnos, porque los trasnos solemos acudir a su elixir para reponer fuerzas durante la jornada... y 400 trasnos son muchos trasnos.

Tanto, que algunos hasta ensayan un baile...

...mientras los héroes de Armageddon descienden de la nave al son de Steven Tyler y sus Aerosmith.

Ahora nos alejamos de la costa por unos kilómetros, para adentrarnos en un pequeño bosque.

Un recorrido precioso entre espectaculares árboles.

Si apareciese un elfo en esos momentos, a ningún trasno le extrañaría.

Estamos en la cuesta más dura de la jornada...

...y se nota en las caras de algunas (y alguno).


Al llegar arriba, el sol ha vencido definitivamente y la temperatura sube unos grados.

Después de recorrer la parte más alta de la ruta aprovechando las pistas abiertas para instalar los molinos de viento...

...comenzamos el descenso hacia Punta Nariga.

Al llegar, como no había hecho todavía esta etapa, gracias a que Quito me indicó el mejor punto de vista del faro pude conseguir unas buenas imágenes.

Entre las piedras, hay sitios muy chulos para enmarcar el faro.

En la imagen no se nota el viento, pero era difícil estabilizar la cámara para hacer las fotos.

Una trasna más, sin ninguna duda.

El camino desde Punta Nariga hasta Niñóns es la parte más complicada de la jornada y se podría calificar como tramo de montaña.

Por eso es importante informarse antes de iniciar la ruta. O Camiño dos Faros está abierto a todo el que quiera participar, pero debemos ser conscientes de nuestras limitaciones para no acabar descargando una gran responsabilidad sobre otras personas. Hay información de sobra y solución para casi todos los casos en la Web y en Facebook como para no pararse un rato a echarle un vistazo y ponerse previamente en contacto con la Asociación.

Al llegar a Niñóns, después de varios meses de inactividad, me dolían tanto las rodillas, que ya no hice fotos. Un rato tumbado en esa playa, y enseguida al autobús en dirección a Malpica...

...para acercarnos al JB y al Submarino, en donde, comentando las incidencias del día...

...despedimos una jornada cojonuda, en compañía nuevamente de los Hijos de Rivera y una pasta con carne que entró de maravilla.