sábado, 20 de noviembre de 2010

Y hoy… una de percebes

AL pasar en el recorrido por Nemiña, me encontré con una especie de barrera en medio de la playa, aunque no tenía pensado bajar, me pudo más la curiosidad y me acerqué a ver lo que era.

Percebes 1

¡Menudo banquete! Eso fue lo primero que se me ocurrió al ver tal cantidad de percebes.Percebes 3

Pero… qué desilusión, al acercarme más ya vi que no valían, son de esos que llaman aguarones y no sirven para comer. Ni siquiera se parecen a los de aquí, no sé si por estar la mayor parte del tiempo sumergidos o porque el tronco llegó desde sabe Dios dónde.

Percebes 2

Ayer por la tarde, en Viajar echaron un documental sobre unos tipos que se recorren el mundo comiendo cosas raras (raras para los que no lo comen, claro) y se pasaron todo el documental en un restaurante especializado en China… comiendo penes. Penes de perro, de ciervo, de foca, de carnero, de burro… y cada bocado que daban yo pensaba… joder, creo que nunca me comería un pene, y menos pagando los 500 $ que costaba el plato.

Percebes 4

Y ahora, al preparar la entrada, me doy cuenta de que me he pasado la vida comiendo penes. Por algo el percebe se llama Pollicipes pollicipes: es el animal con el pene más grande en proporción a su masa corporal: unas 20 veces la longitud total del animal. Como está anclado en la roca (en este caso el tronco) esa es la única manera que tiene de llegar a copular con los percebes vecinos (todos ellos hermafroditas). Así que el tronco varado en Nemiña resultó ser una orgía marina de grandes porporciones.