viernes, 3 de julio de 2015

3 6 5 CIENTO OCHENTA Y CUATRO

La Torre de Hércules tiene algo especial. Recuerdo cuando subía todas las semanas en el circuito que hacíamos corriendo y que incluía llegar hasta arriba. El farero abría la puerta por la mañana (una desvencijada puerta de madera) y podías subir sin ningún requisito previo.

El entorno cambió mucho, yo también (quién me iba a decir entonces que más de 30 años después estaría haciéndole fotos a una pareja en su preboda), pero la Torre sigue allí, imperturbable, bella, imponente.