lunes, 20 de julio de 2015

3 6 5 DOSCIENTOS UNO

El frío no me gusta nada, pero la montaña en  invierno... ese es otro tema. No hay ningún sitio en el que me sienta mejor que subiendo una montaña. El día de esta foto, la nieve estaba tan dura que los crampones entraban con limpieza sin apenas dejar huella y el sol, pese a ser mediodía, no era capaz de sobreponerse al viento que te dejaba helado.

En esos momentos, pararte a hacer una foto supone un esfuerzo extra que no siempre apetece y eso es lo que me permite valorar lo que cuesta conseguir imágenes como las que logran los grandes fotógrafos de montaña.