domingo, 15 de noviembre de 2009

Una lección más

Esta semana, como el mar estaba imposible en Nemiña, Rostro y semejantes, me fui a otra playa que me coincide en el recorrido de trabajo, y quedé allí con Conchi para comer un bocata. Nunca me había metido allí, así que fue una experiencia nueva… pero no sólo por la novedad.

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Es la primera vez que tengo fotos de un baño, espero que en el futuro  sean mejores, y no por culpa de la fotógrafa, desde luego, sino por el matao que soy, por ahora ;-) en esto del bodyboard.

Aprovecho para agradecer la paciencia que demuestra acompañándome y esperando mientras me baño; que sí, que sí, que se merece un monumento.

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En vez del pato, parece el sapo, pero bueno, la ola no necesitaba ni sumergirse. Cuando hay tamaño, el pato sí que lo domino, bajo como un plomo sólo pensar la que viene encima.

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Solo tengo un 17-85 así que esto es el zoom máximo, y para acercarme más solo me queda ampliarlas digitalmente.

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Y ahora viene el tema. Poco a poco me fui acercando al lado derecho de la playa y me pilló la corriente de salida; cuando salí de ella, en diagonal hacia el centro, estaba ya fuera de la ensenada. ¿Qué dónde estoy? Fíjate en el círculo. El caso es que poco después de salir de la corriente, cuando ya iba hacia la playa, llegó la serie grande, y al ser la ensenada tan pequeña, las olas rebotaban en la costa por ambos lados, haciendo contraolas que me zarandeaban.

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Con el ventarrón que hacía, aun dirigiéndome hacia el centro de la ensenada, me costó mucho entrar de nuevo. Gracias que las series más grandes rompían en el centro y se levantaban ya muy atrás, y me ayudó a salir.

Aquí estoy llegando a la orilla, donde me esperaba Conchi toda cabreada por supuesto, pensando que me había ido yo voluntariamente hasta allí, por lo que había dejado de hacer fotos.

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Salí contento por haber tenido una experiencia más y haberla resuelto de forma tranquila. Hubo algún momento en que me acojoné, pero sin embargo, no perdí la calma nunca. Pensé que estas sensaciones ya no se tenían a los 40, pero me alegra estar equivocado.