lunes, 3 de mayo de 2010

El día de la Madre

Como todos los años, Brais tuvo que preparar en el colegio una carta para entregar a su madre el primer domingo de mayo. Pero al contrario que en los años precedentes, en los que el tema único era lo mucho que la quiere y lo bien que se iba a portar, esta vez la epístola permitió vislumbrar dos cambios trascendentes:

- A sus casi 13 años, las hormonas ya están funcionando a pleno rendimiento, y la rebeldía adolescente empieza a dar signos de vida.

- Indudablemente, la retranca gallega la lleva en los genes.

La carta en cuestión es la siguiente, transcrita tal cual la escribió Brais (y con su autorización, no vaya a pasar por aquí un inspector de la SGAE, tan aficionados a cobrar por todo, tengan o no los derechos):

Cee, 2 de mayo de 2010

Reestimada mamá:

Por séptima vez me dirijo a ti con el mismo motivo. Parece que llevo un millón de años escribiendo cartas y solamente llevo siete (contando con ésta). Es un poco decepcionante que me parezca aburridillo escribirla un año tras otro, a ver si me explico: puede hacerse un poema tremendamente bonito, pero si después no demuestras lo que dices y haces vacío, piuu, adiós al significado de la carta.

Como hay que poner algo aquí a pimientos, he pensado en hablarte del cole. No debería haber el concurso del día de la madre allí porque, a lo mejor, quieres contar cosas personales y no las quieres decir, entonces, o quitas eso, o haces otra carta, vamos, una complicación. Además, cuenta para la nota de castellano (o gallego, depende del idioma en que la escribas), entonces, si haces otra, tiene que ser bonita para que tenga una cierta nota y luego te encuentras con dos cartas, pero claro, todo el mundo pensará: "que mejor, tienes dos, así quedas mejor", pero si se piensa detenidamente te das cuenta, la segunda, seguramente estará basada en la primera y será un rollo, porque a lo mejor cuentas la misma anécdota en las dos, entonces pensarás: "Hago una selección de las mejores cosas, y me quedo con una mucho mejor", pero volvemos a lo de antes, ¿para qué hice la primera?, te acabas haciendo un lío y no sabes que hacer, si darle la tercera, la segunda o la primera, ¿o tal vez las tres y le explicas por qué le das tres?, hasta yo me hago un lío y eso que solo lo estoy pensando.

Una cosa, ¿esto es por el cumple, o por el día de la madre?, se me ha olvidado, ¿y ahora qué demonios se supone que hago?, ya sé, felicidades mamá por el cumple, o por el día de la madre, así la carta es polivalente, ala, que me despido para los dos casos en uno, je je je, dos en uno, esta carta es una oferta.

Por cierto, te voy a decir algo que sabes, pero que es indispensable: Mamá, te quiero, y es algo que nunca cambiaré, además, te doy las gracias por todo lo que me has dado, que no es poco, mmmm, la verdad, es que todo… los castigos no, pero se que es por mi bien, ba, da igual, total te tengo que obedecer a pimientos asi que, aunque te lo niegue, tengo que aceptarlo, pero lo entiendo y lo acepto sin llegar a hacerlo por obligacion.

Venga, pues eso:

Deseo que tus ansias de conquista dominen Travian, señora Aisheart.