viernes, 30 de julio de 2010

Santa Tegra

El pasado fin de semana, aprovechando que teníamos que ir a Beade, a la vuelta dimos una “pequeño” rodeo y aprovechamos para tomarnos una mariscada en A Guarda, y de paso subimos hasta Santa Tegra. Brais ya había estado allí pero no lo recuerda, claro, los que sí nos acordamos somos nosotros, con más de 35º y el pobre con 3 meses en el cochecito, bebiendo biberón tras biberón de agua.
Palloza
La visita no es gratuita, en la carretera de acceso hay un puesto con barrera donde pagas 0,80 € por visitante. En el propio castro no hay vigilancia alguna, por lo que se puede deambular libremente por él, cosa que se agradece en estos tiempos en los que te hacen sentir culpable hasta por respirar cuando visitas este tipo de sitios. Como contrapartida, el recinto está a expensas de la buena voluntad de los visitantes a la hora de respetarlo, lo cual no siempre sucede.
Castro 
Existen petroglifos que datan de unos 2000 años antes de la ocupación del castro, que estuvo poblado entre el I aC y el I dC, es decir, un asentamiento bastante reciente, aunque el hecho de que la mayoría de las casas sean circulares nos indica que la influencia romana no era muy atendida todavía por estos lares.  Estando cerca los vigueses, se entiende ;-)
Petroglifos
Las excavaciones se realizaron en distintas etapas, me imagino que conforme se fueron consiguiendo pasta y permisos (seguro que más dificil estos últimos), e incluso reconstruyeron alguna vivienda. Desde el punto de vista científico parece ser que esas reconstrucciones presentan graves deficiencias, pero para los visitantes, aunque no sean una fiel reconstrucción de las edificaciones que allí había, resultan muy atractivas.
Palloza-Porche
No sé en que consisten esas deficiencias en la reconstrucción, pero los techos son muy chulos, los hicieran así o no los castrexos.
Techo
Más arriba del castro, está el mirador, con toda una infraestructura a su alrededor, especialmente un centro comercial a cielo abierto donde puedes encontrar de todo, desde hórreos hasta runas celtas, pasando por collares de conchas o brujas que aplauden (última novedad, creo)
Tenderete 
Hay una capilla con Santa Tegra en su interior. Me sorprendió que no prohibiesen quitar fotos. Donde sí está prohibido es en el museo que está cerca de la capilla. Es pequeño, pero vale la pena visitarlo.
Capilla
Para acceder a la parte más alta del mirador hay que subir por unas escaleras muy integradas en el entorno.
Escaleras
Las vistas desde arriba son espectaculares. Aquí vemos el vértice geodésico.
Mojon
Brais, conforme bajamos del coche, se enganchó a uno de los típicos catalejos de moneda y se pasó un buen rato mirando… ¿el paisaje?, pues no, cuando soltó el catalejo nos hizo una descripción pormenorizada de lo que hacían los viajeros del ferry que estaba cruzando el Miño en ese momento. Está en plena adolescencia, adquiriendo poco a poco (o mucho a mucho, en algunos temas…) rasgos propios de los adultos, pero el gusto por la contemplación de un paisaje no le ha alcanzado todavía.
Brais
Ahora, por lo menos, ya puedo pedirle que nos saque un foto sin que refunfuñe.
Pareja

Con el nordestazo que soplaba, costaba trabajo mantener el equilibrio tan pronto te subías a un sitio despejado. La costa portuguesa es una sucesión de playas, en contraste con la parte gallega, en la que predominan los acantilados.
Vista-general
Y como despedida una foto mientras cruzamos el puente de Rande, un espectacular puente para una ría preciosa.
Pte-Rande