domingo, 20 de noviembre de 2011

Oda a un Zoquete Palurdo

Por fin llegó el momento de la despedida, se marcha dejando a su mentor intentando (espero que sin conseguirlo) seguir en el poder y, aunque dedicar tres entradas en tan poco tiempo a la política puede parecer excesivo, esta es una ocasión excepcional. Doy fe, bueno da fe el diccionario de la RAE, de que todas las palabras empleadas existen en el castellano excepto "pagafantas” (que pronto lo estará si siguen tan  despendolados los de la academia) y están aplicadas con propiedad al individuo en cuestión, (en mi opinión claro :-)).

No hace falta nombrarlo para que cualquier persona lo pueda identificar, por algo será.

 

Te marchas, oh Zaíno Pagafantas,

a observar nubes en tu mundo,

mas qué pena no lo hagas,

Zote Petardo, Zafio Papudo,

tras un código de barras.

 

Zopenco Papamoscas piensan en su extremo,

mientras Zonzo Paleto en el otro le llaman,

por fin en algo se ponen de acuerdo

y todos a una, exclaman:

¡adiós, adiós, Zelote Pijotero!

 

Oh Zascandil Pendejo

que hasta un refrán haces malo,

pues peor que tú es imposible, me temo,

que venga nadie en el muestrario.

 

Oh Zurrapa Paranoica,

Oh Zarandaja Pestilente,

Oh Zurullo Paliducho

 

Solo de ti he sacado en limpio,

que la Z y la P dan para mucho

y que en siete años de ejercicio,

(se puede afirmar sin miedo),

conseguiste desde el principio

que de ti se ría… el mundo entero.