jueves, 12 de julio de 2012

Pozas de Melón

Este fin de semana dio mucho de sí. Como libraba de viernes a lunes, quedé con mi hermana y unos amigos para una reunión lúdico gastronómica en Beade y aproveché para pintar un pasillo que allí tenía pendiente… y así seguirá en parte porque una intoxicación alimentaria el domingo por la tarde me dejó “pal arrastre” y con la obra a medias. En un descanso de la actividad principal del fin de semana (comer) fuimos a dar una vuelta por las pozas de Melón y de paso estrenar la G1X, una compacta de gama alta de Canon que compré hace unos días. 
Es una zona con unas condiciones de luz muy complicadas por lo que, para que salgan buenas fotos, habría que pasarse allí todo el día, río arriba río abajo, aprovechando el momento ideal para cada lugar y no recorrerlo todo a última hora de la tarde, que es lo que hicimos nosotros. Como todos estos lugares, ahora está “urbanizado” y es fácil acceder al paseo, aunque sigue sin serlo meterse en el río, que es lo que hacíamos de chavales cuando veníamos aquí, entre resbalón y resbalón, culada tras culada, porque las peñas están pulidas por el agua y cubiertas con algas o musgo y son una auténtica pista de patinaje.
A lo largo del recorrido hay unas cuantas cascadas, zonas con remansos y pozas en las que uno puede bañarse, eso sí, el agua está helada, así que habrá que esperar a que llegue el.. cómo se llama, estoooo, eso!! el verano, que ya falta poco (uno o dos años, quizás).
Al ser las primeras fotos que hacía, no encontré algunos parámetros en la cámara, otros no los configuré correctamente, consecuencia: las fotos fueron una lotería.

Pero sí dio para conseguir un buen retrato de este fauno que pillamos descansando tranquilamente de sus correrías.
Después de la caminata, fuimos a relajarnos al balneario de Prexigueiro, cerca de Ribadavia, con pequeñas piscinas al aire libre de estilo oriental, y al salir de las piscinas… qué bien sienta una cerveza para recuperar todo el líquido perdido.