viernes, 1 de febrero de 2013

¿Dónde está Wally?

Berlín está lleno de lugares que hacen referencia a la II Guerra Mundial. Entre ellos está el Holocaust – Mahnmal o Memorial del holocausto judío. Diseñado por Peter Eisenman y Buro Happold,  se trata de una plaza de 19.000 metros cuadrados cubierta con 2.711 bloques de hormigón de 2,8m x 0,95m de base y una altura variable entre 0,2 y 4,8 m.

Según el proyecto de Eisenman, los bloques pretenden originar una atmósfera incómoda y confusa y todo el monumento conforma un sistema supuestamente ordenado que ha perdido contacto con la razón humana. Pero claro, esto es arte, y como todo arte que se precie (y bien preciado está: 25 millones de euros costó su construcción) cada uno interpreta lo que quiere y así, por ejemplo, en un folleto turístico oficial editado por la Fundación del Monumento, dicen que el diseño “representa una aproximación radical al concepto tradicional de monumento funerario”.

Su construcción estuvo rodeada de polémica porque entre las empresas encargadas había una (encargada del recubrimiento antigraffittis) que en el pasado fabricó el gas utilizado por los nazis en los campos de exterminio. Paralizaron su construcción durante un tiempo, y después de un período de discusión, por el mencionado motivo y por otros de índole política, la reanudaron con la participación de dicha empresa, quizás porque poderoso caballero es don dinero.

Un subterráneo anexo contiene los nombres de todas la víctimas judías del holocausto conocidas y una pantalla en la que van saliendo los datos de muchas de esas víctimas.

Meditación

Que el precio de su construcción sea exagerado o la polémica generada, no le quitan valor alguno, y una vez te metes entre los bloques, el lugar se presta a la reflexión, no hay carreras ni gritos por los pasillos y el ruido de los alrededores llega tamizado, sobre todo al pasear entre los bloques más altos donde, además de la confusión que pretende crear Einsmann, se genera una sensación asfixiante muy propia de los regímenes totalitarios. 

Sombra

En el mundo pasaron, pasan y seguirán pasando cosas malas. Recordarlas para prevenir que se repitan es bueno, pero eso no quita que también sea bueno esbozar una sonrisa incluso en lugares como éste, y cuando ya me marchaba, al mirar hacia atrás vi a unas personas paseando entre los bloques y me vino a la cabeza ese personaje que fue tan famoso hace unos años… ¿dónde está Wally?

Wally b