miércoles, 19 de marzo de 2014

O Camiño dos Faros: de Niñóns a Ponteceso

En esta edición la Asociación Camiño dos Faros organiza actividades complementarias el día anterior a la etapa. Esta vez visitaron el Museo Etnolúdico de Galicia en Ponteceso e hicieron la ruta pondaliana. Yo llegué a la recepción que la Fundación Eduardo Pondal hizo a los trasnos.

Aquí podemos ver a unas cuantas trasnas calentando para la etapa del día siguiente.




El grupo de gaiteiros animó la fiesta durante un buen rato más y eso que tuvieron que esperar por los que hicieron la ruta pondaliana...


...bajo la mirada de la luna llena, la última del invierno.

Después del recibimiento, pasamos todos a la sala de proyección para ver el vídeo de promoción del Camiño dos Faros, unos con más paciencia que otros, incluso haciéndose un selfie ;-)

Todos atentos

Y al final aplausos para  Carlos (cámara) y Conchi (cámara, guión y montaje).

Por la mañana, llegamos a Ponteceso amaneciendo.

El del Anllóns siempre me pareció un estuario que tiene algo especial, y no solo por ser refugio de tantas aves, sino desde el punto de vista del fotógrafo, por su magnífica luz.

Enseguida empiezan las inscripciones, unos como socios, otros solamente como participantes en la ruta. 

La animación nuca falta ;-).

Esta vez, se aprovechó el desplazamiento en autocar para dar unas breves pero importantes indicaciones sobre ciertas particularidades de la etapa.

544 trasnos... son muchos trasnos, y sin embargo, hay que agradecer que con su comportamiento hicieron todo mucho más sencillo.

Otro selfie, aunque no sé por qué la manía de llamarle así, sea con móvil sea con lo que sea, es un autorretrato de toda la vida, pero bueno.

Poco a poco, nos reunimos todos bajo la mirada del gigante...

...para la foto de grupo. El año pasado era fácil reconocerse en él, pero entre tantos cientos de personas eso ya no es posible.

Oliva, como no podía ser de otra forma, marcando el ritmo.
  
Y allá salimos. 

Al principio se forma algún tapón

Sobre todo cuando el sendero te obliga a ir en fila de a uno

Pero pronto cada uno encuentra su ritmo

 Y en poco tiempo, ya nos empezamos a distanciar.

En zonas algo conflictivas debido a que hay que cruzar un regato, un paso algo más complicado, o una roca que atraviesa el camino... se forma alguna retención. Aquí podemos ver cómo esta excursión de sombras espera a que los trasnos pasen para seguir su camino. Quien sabe, a lo mejor era la Santa Compaña que se decidió a salir de día.

A partir de ahora la "fila india" debería ser la "fila trasna". Seguro que nunca hubo 500 indios caminando de esa forma. O sí? Bueno qué más da, si a los Cherokees o a los Sioux no les gusta, que se vengan a patear por la Costa da Morte, verás como cambian de opinión. 

Nubes? Ni la primera. Para jugar con sombras eso es muy bueno, pero para hacer fotos de paisaje chulas... se convierte en algo muy complicado.

Lo que no es complicado es recorrer el Camiño dos Faros, lo único que tienes que hacer es poner un pie delante del otro... 

...no perder de vista las flechas verdes...

...y los puntos de confirmación de la ruta.

Al fondo la playa de A Barda

De vez en cuando no son la flechas las que indican el camino, sino las huellas de los trasnos

 Cada vez que bajas hasta un regato...

Sabes que después toca tirar hacia arriba

A veces, muuuy hacia arriba

Al dar la vuelta a este recodo

...aparece por primera vez el faro del Roncudo

Allí Suso Lista nos contó, en dos pases, alguna de sus historias, con todo el mundo muy atento...

Bueno, no todos

Álvaro retratándome

Que no, que  no éramos 40, que éramos 545!!!!

Que alguén lle diga ós de Corme cal é a dereita e cal a esquerda, por favor.
  
Será que el sol les calienta la cabeza y después pasa lo que pasa. 

O Caribe? Non, Corme, que ademáis de persebes coma puños ten unhas praias... 

Que el agua está fríiiiiia, que sí, que ya lo sé, pero díselo tú a estos niños.

A estas flechas no hay que hacerles caso...

...pero a las indicaciones de Merce sí. Quieres un poco más de dureza?: por la playa de la Hermida, quieres andar algo más? por la Pedra da Serpe

Como a Conchi le empezaba a dar avisos la rodilla y yo no había visto todavía la Pedra da Serpe, escogimos la segunda opción. Me fastidiaba tener que perderme la bajada a Valarés, pero en la vida hay que elegir... o no? ya veremos. 

Reconozco que la primera institución en el mundo que supo aplicar el marketing fue la Iglesia Católica. 

Que aquí hacían ofrendas los castrexos?, planto una ermita, que aquí había un culto pagano? planto un santuario, que aquí esculpieron una serpiente alada en una roca? planto una cruz.

Después de la Pedra da Serpe, seguimos hacia Valarés. Al llegar arriba, nos pasamos de largo de la bajada suave...

... y acabamos enlazando con la opción más dura.

Pero cuando tienes un paisaje así, te importa un huevo lo exigente que sea el terreno.

Un acierto de los trasnos, abrir este tramo.
Protegidos del nordeste, apetecía detenerse a cada paso a contemplar las vistas.

 Abajo podemos ver Valarés.

A donde llegamos enseguida.

Felicidad trasna.

Con tanto calor, el agua se vuelve un bien muy preciado; aunque esté a punto de atacarte una cucaracha, te arriesgas y rellenas la botella.

La primavera está al caer.

La última parte de la etapa resulta espectacular. La luz del sol lo baña todo.


Y, cada uno a su ritmo, nos acercamos al final. Esta última parte discurre por un camino entre dunas, que son zona protegida. El respeto fue máximo.

 Jaime, un buen amigo y un gran fotógrafo... o es mejor decir un gran amigo y un buen fotógrafo? Bueno, las dos cosas.

La primera parte de la etapa la hice con un gran angular de 14 mm, y al llegar a Valarés cambié al 70-200, para dedicarme a retratar trasnos. 

Caminar por la arena del camino entre las dunas es un placer.

 El vigilante de los trasnos, aunque somos tan "bueniños" que no hace falta que nadie nos vigile.

Hay quien toma Prozac...

... otros se gastan una pasta en psiquiatras, psicólogos y otros psicoterapeutas,...


...es verdad que en ocasiones no hay más remedio que acudir a esas soluciones,...

...pero en la sociedad actual, donde el reloj impone su ley, ...

... muchas veces contraria a los deseos de tu organismo, basta con darse una ración de sol entre las dunas de Monte Branco...

...y no hay mejor receta para la felicidad.

Pronto la luz cambió su tonalidad y los caminantes, poco  a poco, atravesaron la senda marcada entre las dunas. Con un año tan lluvioso, incluso dentro del camino había crecido vegetación. Cuando observas que la gente respeta el entorno por el que discurre entiendes que es muy positivo buscar el equilibrio entre afectarlo lo menos posible pero a la vez poder disfrutar de él. 

 Y, tras cruzar el malecón sobre el que discurre la última parte de la ruta, llegamos a Ponteceso, final de la etapa.

No sé cómo expresar la sensación que te invade cuando acabas una etapa. Y no es algo personal, es el ambiente que se respira, que te contagia, que te envuelve hasta ser imposible no sentirte bien. El Camiño dos Faros, engancha.