viernes, 17 de abril de 2015

3 6 5 CIENTO SIETE

Esta escena me la encontré hoy por la tarde. Allí estaba él, sentado mientras las ovejas se llenaban la panza. Cada vez que caía un chubasco, abría el paraguas y ni se inmutaba. 

Me parece una vida muy dura, y aunque debe ser saludable, porque los pastores que conozco son todos personas de edad muy avanzada y siguen con su rutina diaria como si nada... yo no sería capaz de soportarla. Carezco de la paciencia necesaria para llevar la monotonía de una vida de pastor, y por eso los admiro.