viernes, 1 de mayo de 2015

3 6 5 CIENTO VEINTIUNO

Hoy por la mañana parecía un día más. 

A las siete y media de la mañana me levanté para atender un prolapso de útero, a la hora de comer salió un parto y poco antes de acabar el turno salieron dos avisos. 

Pero no, hoy no fue un día más, hoy fue el último día de 22 años con esta rutina. 

Hoy colgué las botas y ya no habrá más navidades por la carretera atendiendo vacas enfermas, ya no habrá noches en vela. Como tengo habilidad para meterme en berenjenales, estos sacrificios los sustituiré, seguro, por otros parecidos, porque en el fondo soy un masoca, pero de momento espero poder regular un poco mi vida con unos horarios normales.

Hoy por la mañana parecía un día más, pero no lo fue, y ahora, la suerte está echada.