domingo, 27 de septiembre de 2015

3 6 5 DOSCIENTOS SETENTA

Hoy nos fuimos hasta Fisterra para ver como nacía la luna llena sobre el Monte Pindo y nos encontramos con una invitada indeseada, esa que viene de visita por aquí con mucha frecuencia. Mucho le gusta tocar las pelotas a doña niebla. A simple vista no parecía tanto, pero tan pronto ponías un zoom, desde tan lejos, el Pindo se convertía en una masa informe, sin detalle. Otra vez será.