jueves, 31 de julio de 2014

Ultratrail "O Camiño dos Faros"

Este fin de semana fue agotador. No te puedes imaginar lo que cansa ver como corren unas bestias pardas durante 203 km entre Malpica y Fisterra.

Bueno, eso y que entre punto fotográfico y punto fotográfico tenía que visitar a mis clientes de 4 patas.

Me hubiera gustado recorrer todo el Camiño con ellos, con los clientes no, con los corredores, aunque atajando en coche, claro. Pero en un puente como el del 25 de julio no es justo pedir a mis compañeros que me cambien un turno de trabajo en el que me toca a mí pringar, así que me conformé con alternar los avisos con visitas a determinados puntos por donde iban a pasar los corredores.

Al final llegó un momento en que no sabía si estaba en el Ultrabovino, el Vacatrail o qué cojones hacía yo en el coche de las cuadras a los acantilados y de los acantilados a las cuadras.

El caso es que fue una experiencia brutal. Tuve envidia sana de los afortunados que pudieron correr el ultratrail... aunque los trasnos que anduvimos por allí también disfrutamos porque allí, en vivo y en directo, realmente sentimos parte de lo que estaban ellos viviendo.

El recorrido arrancó en Malpica, a las 00:01 del dia 24 de julio, con todos los trasnos que fuimos a verlos partir

 y con los miembros de FEGEREC, la Federación Gallega de Enfermedades raras y crónicas.

Por si todavía no te has enterado, el ultratrail tiene carácter solidario. La industria farmacéutica está enfrascada en buscar tratamientos crónicos para enfermedades que afectan a millones de personas pero cuando se trata de tratamientos curativos o enfermedades con pocos afectados ya no es lo mismo. Su interés es ganar una pasta gansa y los enfermos son solamente el medio. No les interesa curar, solo mantener el tratamiento, y cuando una enfermedad afecta a un bajo número de personas se encuentra al final de la cola en las prioridades de esta industria.

En la organización de este ultratrail nadie ha cobrado ni un duro y Miguel pensó en aplicar su fin solidario donando lo recaudado a la FEGEREC, cuya finalidad es mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por una enfermedad rara y/o crónica y sus familias, defender sus derechos y ser su voz ante la sociedad, Administraciones y Entidades, tanto públicas como privadas.

Quien quiso hacerlo (empresas o particulares) pudo patrocinar a un corredor al precio de 1 € por kilómetro. En total, los corredores recorrieron 7.240 km y hasta ahora van donados 6.801 €. Por eso mismo, porque todavía quedan 439 km sin donante, se amplía el plazo de patrocinio de km durante 2 semanas más. ¿Vas a dejar esos km sin patrocinio? Puedes donar de las siguientes maneras:
1.- Entrando en este enlace de la FEGEREC
2.- Realizando un ingreso en la cuenta: ES 66 0182 0547 83 0201530474
3.- Llamando por teléfono a FEGEREC: 981 234 651


La organización del evento corrió a cargo de la Asociación O Camiño dos Faros. Sin apenas experiencia y con muchísima fuerza de voluntad, cada uno aportando lo que sabe hacer en los momentos que puede hacerlo, creo que se consiguió un gran resultado.


Hubo fallos, claro, y ser consciente de ello es lo que permitirá  a los trasnos que la próxima edición salga mucho mejor, pero si ponemos en una balanza los errores y los aciertos, creo que estos últimos ganan por goleada.

Leí en el Facebook algún comentario negativo, personalizando además la culpa en tres personas tan grandes, tan grandes, que  ni siquiera se molestan en responder a esos comentario. Pero como este es mi blog, aquí digo lo que me apetece, y me apetece decir que, al menos yo, lo que siento es agradecimiento a esas tres personas involucradas a tope en este proyecto, dedicándole desinteresadamente horas y horas de trabajo, y a los que los demás trasnos les estamos agradecidos por su implicación, puesto que sin ellos nada de esto existiría.

Y aunque no me gusta dar consejos, sí voy a decir lo que yo haría en este caso: después de hacer un ultratrail (o parte de él) si hubo algo que me molestó de la organización durante el trayecto, esperaría al menos una semana para alzar la voz, porque el cansancio que provoca el esfuerzo puede hacer que yo vea las cosas como no son realmente. Y desde luego, si ni siquiera hice ni un solo kilómetro y solo fui en el coche de apoyo, ni abriría la boca por respeto a los que llevan tantas horas trabajando para hacer esto posible.

Y siempre preguntaría primero qué fue lo que pasó, pues pudo haber un error y no se me ocurre, seguro, pensar en conspiraciones paranoicas y mucho menos gritarle airadamente a miembros de la organización. Principalmente porque entre otras cosas en este ultratrail no competitivo la idea era que la llegada al faro la hiciesen juntos todos los corredores que aguantasen el ritmo principal. Y cuando llegaron, allí estábamos para recibirlos como se merecen.

Y cuando llegaron los que lo hicieron más tarde, allí estábamos también los trasnos para recibirlos.

E incluso cuando los últimos lo hicieron a las 5 y media de la mañana, aunque yo tenía la cámara bajo una torre de material de trabajo y no me puse a revolver en el coche para cogerla, allí estábamos esperando, porque su esfuerzo merecía que se les aplaudiese.
Lo mismo que a otra parte positiva del ultratrail: el superequipo sanitario.

A veces, parecía que estabas fotografiando un campamento de la cruz roja después de una batalla.

Pero gracias a su esfuerzo, también desinteresado, los corredores fueron capaces de un esfuerzo mucho mayor de lo que hubiera hecho si ellas no estuviesen.

Incluso se oye comentar que Margaramix es una druida que cura por imposición de manos.

Las etapas nocturnas fueron duras. Cruzar las zonas de acantilados que atravesaron de noche es complicado y aún así tiraron para delante.

En las cuestas, conforme avanzaba el ultratrail, las caras reflejaban el esfuerzo que estaban realizando.

Atravesar la playa del Rostro, con el tipo de arena que tiene, es muy duro porque carga los gemelos mucho, pero la hora del día, la gente animando, el paisaje que atravesaron, seguro que les ayudó un poquito a seguir para la última fase.

Todas y cada una de las etapas del Camiño dos Faros tiene sus puntos fuertes, en la última, el punto fuerte creo que son los acantilados que hay antes y después de la playa del Rostro y el desnivel acumulado que hay que salvar.

Por allí, por allí, aunque no se ve, tiene que estar el faro de Fisterra.

Bajando del Cabo da Nave ya se veía claro que no iban a llegar de día al faro.

La última subida antes de bajar directos al faro, en el Monte Facho, la hicieron mientras el sol se ponía y allí estábamos esperando por ellos.

Hasta que fueron llegando a cuentagotas, agotados pero con alegría en sus rostros por haber conseguido semejante reto.


Bueno, la cara de felicidad de ellos y la de Eloy acompañándolos unos metros ;-). Por cierto, en los cursos siempre digo que hay que limpiar bien los objetivos antes de un momento importante, pero... na casa do ferreiro, coitelo de pao, no?





Sólo quedaba bajar hacia el faro de Fisterra, la última cita de los siete faros que se visitan en el Camiño.

Y por fin, el recibimiento,


 la alegría,

la emoción,

el recuerdo,

el reencuentro con familia y amigos...                           




Sé que algunos se quedaron con las ganas de ver el recorrido que hicieron de noche, porque el lema del Camiño dos Faros, "Unha paisaxe en cada paso" no es como los anuncios de los bancos hablando de solidaridad, o de las eléctricas de logo color verde grabando un velero, qué va, el lema no es una frase publicitaria, es la pura verdad.

Así que en la IV edición del Camiño dos Faros, que pronto empezará... seguro que se apuntan para poder disfrutar, mucho más relajadamente, del paisaje que no pudieron ver durante la noche.

Gracias a la organización de Miguel, gracias a Traski y sus desvelos, gracias a Pablo, Antón, Pi y Queco los ultradesbrozadores oficiales, gracias al equipo sanitario formado por Marga, Eva, Sandra, Marta e Iria, gracias a muchos trasnos como Eloy, Marina, Gerva, Tas, María Dores, Ramón, Susana, Conchi, Merche, Bea, etc, etc, que de una forma u otra echaron una mano, y gracias a Quito y al resto de corredores, gracias a todos ellos el Ultratrail O Camiño dos Faros fue posible y los demás pudimos disfrutar de su esfuerzo.


Ahhh, y no te olvides que quedan 439 km sin donante. ;-)